Con misiones en poblados andinos, Iglesia de Calama busca dar testimonio de sinodalidad

La propuesta es que en el corto y mediano plazo toda la Iglesia Diocesana pueda disponerse en estado de misión.

 
Lunes 17 de Enero de 2022
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Jóvenes y profesores de los colegios Instituto Obispo Silva Lezaeta y Juan Pablo II, miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, junto al obispo Óscar Blanco Martínez, sacerdotes y religiosas, se atrevieron a salir y compartir la experiencia de fe, con la vida y obra de los feligreses de las comunidades del interior de la Provincia El Loa, en los poblados de Toconce, Socaire, además de Sierra Gorda.

El compartir costumbres, tradiciones y celebraciones religiosas fueron la tónica de la misión en este inicio de año y en que todas las actividades se tuvo especial cuidado, con las normativas sanitarias, teniendo presente el rebrote de contagios con el coronavirus en el país y la región.

Para los participantes el propósito es poner, a corto o mediano plazo, a toda la Iglesia diocesana en estado de misión, salir más allá de nuestros territorios parroquiales y unidades pastorales, ir a las periferias, como una expresión viva de una Iglesia sinodal.

“Creemos que la misión es el mejor medio para refrescar el evangelio y testimoniar, con nuestras obras, una experiencia personal con Jesucristo. Solo cuando el obispo, sacerdotes, vida consagrada, movimientos carismáticos y agentes pastoral salgamos de nuestras zonas de confort, entonces, podremos hablar de una Iglesia misionera”, indicó el obispo, Óscar Blanco respecto de estas misiones.

Agregó, “no se puede seguir enjaulados al Espíritu Santo o conformándonos con el envío a unos cuantos jóvenes de buena voluntad, que en su tiempo de vacaciones salen a misionar y luego nosotros vamos a visitarlos o clausurar la misión con una misa, para volver el próximo año, si es que hay otros cuántos entusiastas a salir.

El pastor fue enfático en manifestar que debemos ser nosotros los primeros en salir a visitar a nuestras comunidades, entrar en las casas de nuestra gente, donde nos encontraremos con enfermos, adultos mayores y uno que otro joven indiferente a nuestra presencia. “Allí es donde debemos sentarnos a escuchar historias, dolores, preocupaciones y esperanzas de la gente. Ellos se alegran tanto con nuestra visita, valoran profundamente nuestra oración y descansan con la bendición”.

Finalmente el obispo expresó que caminar juntos a los jóvenes, laicos, religiosas y agentes pastorales de nuestras comunidades nos hace tanto bien. Es señal de fraternidad y sinodalidad. “Sigamos caminando juntos, organizando, convocando y animando juntos la vida de nuestra Iglesia que peregrina en la ciudad y los pueblos al interior del desierto, donde el sol es fuente de vida y salud y la lluvia una bendición. Sigamos caminando juntos como discípulos misioneros, testimoniando el amor de Dios, “para que el mundo crea” Jn. 17,21, y nos crea.

Fuente: Comunicaciones Calama
Calama , 17-01-2022