Una oración por la Patria

En su artículo mensual, el Arzobispo René Rebolledo destacó que "construir el presente y el porvenir en base a la Palabra, es poner a Cristo en el centro, respondiendo a los desafíos de nuestro tiempo".

 
Jueves 03 de Septiembre de 2020
Al iniciar septiembre, es importante detenernos sobre acentos propios de este mes y que vivimos con gran entusiasmo. Ante todo, dos perspectivas bien destacadas, septiembre Mes de la Biblia y Mes de la Patria.

La Palabra de Dios, según el testimonio bíblico, es viva y eficaz (Hb 4, 12). Su proclamación en nuestras celebraciones la valoramos como una de las partes fundamentales. En efecto, ella ilumina y nos proporciona los contenidos de la liturgia misma, como también en relación a nuestra vida personal, familiar y comunitaria.

Septiembre se denomina también Mes de la Patria. Las actividades y programas tienden a resaltar los valores patrios, sobre los cuales se ha constituido nuestra nación. Estas dos connotaciones, Mes de la Biblia y Mes de la Patria son hermosas, complementarias y se alimentan recíprocamente. En efecto, la Palabra -proclamada cada día en miles de templos y capillas, leída personalmente, ayuda eficaz en la oración, presente en todos los sacramentos, motivo de estudio y profundización- se demuestra como fuente indispensable de inspiración para la vida de nuestro pueblo. Los discípulos misioneros del Señor procuramos orientar nuestra vida sobre el fundamento de la Palabra viva y, por lo mismo, somos llamados a construir el presente y el porvenir de nuestra Patria inspirándonos en ella. La historia testimonia que numerosas hermanas y hermanos nuestros han aportado al engrandecimiento de nuestra nación basando sus principios, opciones y prioridades, como también su actuar, desde la roca firme que es la Palabra del Señor: quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca (Mt 7, 24). Por el contrario, la ruina sobrevendrá a quien realiza solo esfuerzos humanos, sin la confianza puesta en el Señor, es el hombre necio que construye su casa sobre arena (Mt 7, 26).

Cuánta necesidad tenemos de construir el presente y el porvenir contemplando la Palabra del Señor, que es Cristo mismo: Su vida, opciones, anhelos para con todos nosotros. En verdad, anima enormemente constatar que la Palabra está viva en las opciones y prioridades escogidas por numerosas personas. Construir el presente y el porvenir en base a la Palabra, es poner a Cristo en el centro, respondiendo a los desafíos de nuestro tiempo.

Que bien están presentes estas dos dimensiones en el Te Deum, A ti, oh Dios; en su forma completa: A ti, oh Dios, te alabamos; a ti, oh Señor, te confesamos. En el corazón de la celebración escucharemos con devoción la Palabra de Dios, solicitando al Espíritu Divino que ella nos ilumine al afrontar los desafíos de nuestra nación.

Tenemos presente también que el domingo 6 de septiembre celebraremos en el país la Jornada de los Migrantes. En numerosos pasajes bíblicos somos convocados a acoger al inmigrante como a un hermano. En nuestras actuales Orientaciones Pastorales, hemos fijado la realidad de ellos como nuestra segunda prioridad en la evangelización. Basta tener presente para este anhelo y propósito esta Palabra de Dios: Cuando un emigrante se establezca entre ustedes en su país, no lo opriman. Será para ustedes como uno de sus compatriotas: lo amarás como a ti mismo, porque ustedes fueron emigrantes en Egipto. Yo soy el Señor, su Dios (Lv 19, 33-34).

Por otra parte, no olvidamos a nuestros hermanos enfermos. En efecto, el martes 15 de este mes celebraremos el Día Nacional de los Enfermos. En nuestras comunidades los tenemos diariamente presentes, en la oración y en el aprecio. Los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión realizan un servicio maravilloso en relación a ellos, visitándolos, cuidándolos, asistiéndolos, orando con ellos y por ellos, llevándoles la Sagrada Comunión e informándoles de la vida y acontecer de la Iglesia. ¡Gracias a los ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión por este noble servicio y apostolado!

El último domingo de septiembre es el Día de Oración por Chile en honor a Nuestra Señora la Virgen del Carmen, Madre y Reina de nuestra Patria. A Ella confiamos el presente y el porvenir de nuestro país. ¡El Señor nos bendiga!

Fuente: Comunicaciones Santiago
La Serena, 03-09-2020