Destacó en su mensaje el Obispo Jorge Concha Cayuqueo en celebración de Te Deum

El Bien Común, el Diálogo y el Cuidado de la Madre Tierra como desafíos para Chile

Agradecimiento por el bienestar de la Patria, la vocación de servicio y las personas que trabajan por en bien común en Chile, junto al perdón por todos los males cometidos dentro de la Iglesia y en tantas instituciones privadas y gubernamentales que lastiman la Patria, a sus habitantes y a la Madre Tierra, fue la tónica del mensaje que entregó este miércoles 18 de septiembre en la celebración del Te Deum, el Administrador Apostólico de Osorno.

 
Jueves 19 de Septiembre de 2019
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A esta tradicional acción de gracias, que se realizó en la Catedral San Mateo Apóstol, llegaron distintas autoridades civiles y militares de la provincia, el obispo de la Iglesia Luterana en Chile y el pastor local de la misma, además del pueblo fiel y el coro del Colegio San Mateo, que acompañó bella y solemnemente con música y cantos, esta celebración litúrgica de alabanza a Dios.

En la oportunidad también se presentaron como ofrendas de acción de gracias: la Cruz de Cristo en conmemoración de su presencia también en la Primera Junta de Gobierno y como signo de nuestro agradecimiento al Señor por nuestra Patria desde siempre. La bandera chilena, y de los pueblos originarios del país en representación de todos los que lo habitamos. Flores a los pies del Señor, como testimonio de esta acción de gracias, árboles y plantas como signos de esperanza en Chile.

En tanto que el Obispo Jorge Concha Cayuqueo, en su mensaje pidió al Señor; “Auméntanos la fe para saber pedir perdón con humilde y sincero corazón”, e invitó a la asamblea a la petición de perdón a Dios por los cristianos católicos, y “muy particularmente por nosotros los ministros, por los males cometidos, por los daños cometidos a inocentes, por los escándalos causados, por la incoherencia en aspectos importantes de nuestra vida, por la dureza de nuestros corazones y hacer difícil el camino del perdón y la reconciliación, por la lentitud en nuestros procesos”.

También “por la falta o tardanza de justicia en favor de los más débiles; por expresiones de marginación entre nosotros; por los signos de indiferencia personal y comunitaria ante el sufrimiento de los demás, por la falta de compromiso, generosidad y entrega en el servicio; por la situación de precariedad en la que todavía viven muchos de nuestros ancianos, niños, migrantes y nuestros pobres en general; por no cuidar suficientemente nuestra casa común; por la violencia física que se expresa de tantas formas en nuestras familias, por el femicidio”, añadió.

“Por el mal de la corrupción presente en gran parte de nuestras instituciones y que hace perder la confianza de los ciudadanos; por el tráfico y venta de droga que causa tanto mal a las familias, genera violencia y malogra tantas vidas sobre todo entre adolescentes y jóvenes. Por todo esto y tantos otros males, te pedimos perdón, Señor”, agregó el Obispo.

También pidió “Auméntanos la fe Señor para alabar, bendecir y dar gracias al Padre con corazón puro”, y continuó su homilía; te damos gracias “por el don de la vida humana en esta tierra probablemente 15.600 años atrás: damos gracias a Dios por la huella milenaria del hombre de Pilauco, y también le damos gracias por el niño que acaba de nacer; por nuestros pueblos originarios, que fueron señores de estas tierras por siglos, el espacio vital de su identidad, que dieron nombre a lugares, a ríos y lagos, a volcanes y cerros, a animales y pájaros; a yerbas y árboles, que la amaron, la respetaron y la defendieron, según sus modos y costumbres, y por eso llegaron a derramar su sangre”.

“Por la vida como nación políticamente independiente y que ha permitido ampliar espacios de libertad y progreso a lo largo de un poco más de dos siglos; por los hermanos y hermanas que llegaron de otras latitudes y encontraron aquí un hogar para sus familias y han hecho un gran aporte cultural y económico; por el progreso de Osorno como ciudad y como Provincia lo que ha sido posible por el espíritu emprendedor, el sentido de pertenencia, el compromiso y la vehemencia de muchos hombres y mujeres, de identidades culturales diversas”, señaló.

También dio gracias a Dios “por todas nuestras autoridades: nacionales, regionales, provinciales y comunales; por todos los servidores públicos; por los dirigentes vecinales; por quienes trabajan en la educación, en salud; por los hombres del campo y de la ciudad; por los empresarios y por los comerciantes; por los pescadores, los campesinos”, añadió.

Así mismo señaló que existen dos premisas al momento de pensar y orar por Chile: el bien común y el diálogo. “El desafío del bien común, que tiene que ver con la dignidad, unidad e igualdad de todas las personas y con el derecho al que todos tenemos de participar en ellos”, y agregó que “El desafío del diálogo es permanente”. “Ha sido y seguirá siendo un camino privilegiado para la superación de situaciones de crisis. Y para dialogar es condición indispensable tender lazos que permitan construir confianzas hasta llegar a reconocer en el otro los aportes para la solución en aras del bien mayor de la sociedad”.

Finalmente, en lo que respecta al cuidado de la Creación, señaló que el Papa Francisco, en su encíclica sobre la “casa común, invita a «escuchar con el corazón» los gritos cada vez más angustiosos de la tierra y de sus pobres en busca de ayuda y responsabilidad, para atestiguar la gran urgencia de un cambio, de una conversión ecológica. Nos llama a dar testimonio del compromiso inaplazable de actuar concretamente, para salvar la Tierra y la vida en ella, en la base de la ecología integral”.

Llamó a que el grave problema del agua “que tuvimos como ciudad y que ahora lo tiene Puerto Octay nos ayuden a cuidar aún más este vital elemento y a cuidar toda nuestra casa común; es necesario un inédito compromiso por el respeto y el cuidado de nuestra casa común”, y agregó “ojalá se reviertan los proyectos de una forestación lapidaria que ha afectado a miles de hectáreas de nuestra provincia, que en muchos lugares ha terminado con los árboles nativos, que empobrece de nutrientes y agua del suelo y del subsuelo quizás irreparablemente, y que obliga a desplazar a las familias”.

“Como sociedad necesitamos desplegar más educación y desarrollar iniciativas que concurran a cuidar la hermosa tierra que Dios nos ha encomendado cuidar como simples administradores”, agregó el Obispo Jorge Concha Cayuqueo.

Fuente: Comunicaciones Osorno
Osorno, 19-09-2019