Se realizó Rito de Admisión y Toma de Alba en la Escuela Diaconal Felipe Diácono

Ocho estudiantes de la Escuela Diaconal de la Diócesis de Valparaíso dieron un paso más en su proceso al Diaconado Permanente.

 
Martes 11 de Junio de 2019
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Rodeados de sus familias, comunidades parroquiales, sacerdotes, amigos y fieles, tres alumnos recibieron el Rito de Admisión al Diaconado Permanente y cinco la toma de alba de manos de don Pedro Ossandón, Administrador Apostólico de la Diócesis de Valparaíso en la Eucaristía que se celebró el viernes 7 de junio en la Parroquia San Felipe Neri de Villa Alemana, sede de esta Escuela Diaconal Felipe Diácono.

Los alumnos son:
Toma de Alba:
1. Hernan Patricio Alarcón Fernández de la Parroquia Santa Isabel de Hungría, El Melón
2. Fernando Jorge Araya Rodríguez, de la Parroquia N. S del Rosario Quilpué
3. Juan Alberto Molina Flores, de la Parroquia N. S de Lourdes, Agua Santa
4. Carlos Humberto Rodríguez Santiago, de la Parroquia Santo Nombre de Jesús
5. Raúl Ramos Tudela, de la Parroquia San Nicolas de Bari

Rito de Admisión
1. Rubén Dario Moraga Toro, de la Parroquia San Pío X
2. Roberto Eugenio Prado Fiedler, de la Parroquia San Benito
3. Luis Roberto Sepúlveda Zamudio, de la Parroquia San Martin de Tours

En la homilía, don Pedro Ossandón, señaló que “ésta es una Eucaristía de acción de gracias que en la persona de los candidatos para la toma de alba y el rito de admisión para bendecir y alabar al Señor por la gracia de los Diáconos Permanentes. El sacramento de orden se embellece, se enriquece con esta vocación específica de discípulos y misioneros de Jesús como diáconos servidores de Cristo servidor. Una alegría muy grande de estar con sus familias, amigos y miembros de las comunidades donde están sirviendo. Es realmente una fiesta para la Diócesis de Valparaíso”.

“El cristiano cuando le dice sí al Señor, lo dice sabiendo que se sostiene en la gracia de Dios, se une a Jesucristo y solo en Cristo uno lo puede acompañar en su pasión, en su muerte y en su resurrección”. “Déjense llenar por el Espíritu Santo, por todos sus dones. Déjense transformar por la fuerza del Espíritu Santo. Es una relación personal, eso es muy importante, por un lado, el Espíritu Santo sostiene, guía, conduce y, por otro lado, el Espíritu Santo nos va transformando por la gracia del bautismo en Jesucristo, el Señor”.

Por último, los animó: “Sigan misionando en su mundo laboral, en los movimientos apostólicos, en sus familias, siempre anunciando el Evangelio, para construir una sociedad más fraterna y justa”.

Fuente: Comunicaciones de Valparaíso

Villa Alemana, 11-06-2019
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