Cien años del Hogar de las Hermanitas de los Pobres

De calle San Pablo:

Cien años del Hogar de las Hermanitas de los Pobres

Cinco mil adultos mayores han sido atendidos durante estos cien años de vida del Hogar de Ancianos de las Hermanitas de Los Pobres de calle San Pablo, recibiendo mucho cuidado y amor, como pregonaba la fundadora de la congregación, Juana Jugan.

 
Martes 22 de Febrero de 2005
Con una Misa que presidirá el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, el sábado 19 de marzo, a las 16:00 horas, los ancianos y religiosas de las Hermanitas de los Pobres celebrarán cien años de vida del Hogar ubicado en calle San Pablo 3776. El viernes 18, a las 18:30 horas, habrá otra celebración Eucarística presidida por Monseñor Sergio Valech, Obispo Auxiliar Emérito de Santiago.

Este Hogar de Ancianos fue construido por petición expresa del entonces arzobispo de Santiago, monseñor Mariano Casanova, en terrenos ubicado detrás de la Basílica de Nuestra Señora de Lourdes. El terremoto del 3 de marzo de 1985 lo destruyó completamente y sólo después de 5 años se pudo reabrir una moderna y acogedora construcción, donde actualmente se acoge a cien ancianos, hombres y mujeres.

Las Hermanitas de los Pobres llegaron a Chile en septiembre de 1885 y fundaron su primera casa en Valparaíso, la que fue destruida por un terremoto y luego trasladada a Viña del Mar.
Actualmente en el país mantienen cincos casas: dos en Santiago -una de las cuales alberga el Noviciado- y las restantes en Viña del Mar, Concepción y Osorno.

En todos ellos se respira con perseverancia el espíritu de la fundadora, quien como dijera Juan Pablo II con ocasión de su beatificación: "Supo intuir las necesidades más profundas de los ancianos y entregó su vida en su servicio".

Voto de Hospitalidad

Las religiosas se han ganado no sólo el cariño de los ancianos, sino también el de los vecinos y la admiración de todo el mundo. Su trabajo no deja de ser meritorio, pues no reciben ningún aporte institucional, ni de privados, ni de gobierno: durante un siglo han mantenido el hogar literalmente “por la gracia de Dios”, con absoluta autonomía, a costa de donaciones y trabajos voluntarios.

No es una casa de ancianos común y corriente, como las que hoy abundan. En el hogar, donde prima el “voto de hospitalidad”, ellos son considerados como de la familia, pues los estimulan en cada una de sus capacidades y tienen plena libertad para salir y para recibir vistas. Al reforzar su dignidad como personas, los hacen descubrir que todavía son sujetos activos.

Amor y servicio

Comprender la riqueza de la tercera edad, aprovechar la sabiduría y paciencia de las personas mayores era el gran anhelo de la beata Juana Jugan, la fundadora de la congregación de las Hermanitas de los Pobres, en Francia. Anhelo que vio su primera semilla un día de 1839, cuando bajo el implacable frío del invierno francés la hermana se encontró cara a cara con la angustia de una anciana pobre, sola, ciega y paralítica. Sin dudarlo, la tomó en sus brazos y la llevó a su casa, donde le ofreció su cama. Este gesto la comprometió para siempre. Fue el primer paso: luego vinieron más y más abuelitos en un espiral que aumentó sin fin, que aumenta hasta hoy.

Para mantener a su nueva y numerosa “familia adoptiva”, la madre Jugan se vio en la necesidad de instaurar una colecta, antes crear oficialmente su congregación e inaugurar el “voto de hospitalidad” que las distingue. Con rapidez las hermanitas, atravesando siete mares, se extendieron por los cinco continentes. Hoy tienen presencia en 31 países.
Juana Jugan fue proclamada venerable en 1979 y beata el 3 de octubre de 1982, por el Papa Juan Pablo II.

Fuente DOP
Santiago, 22-02-2005